lunes, 27 de febrero de 2012

Las 3 reglass de ORO de un mago



L a s 3 R e g l a s d e O r o d e l m a g o

- p o r A n t o n i o d e l P o z o -



Billy Wilder, el gran director de cine, que todos conocemos (Inolvidable su película “Con faldas y a lo loco”, con la también inolvidable Marilyn Monroe), dijo una vez cuando le preguntaron como hacia para crear tan buenas películas, que había tres reglas a seguir:

No aburrir, no aburrir y no aburrir.


Todos sabemos que… 
SABER ALGO NO ES SABER HACERLO

Es obvio, y sin embargo cuantas veces lo olvidamos, no lo tenemos presente.

En el mundo de la magia esto se observa a menudo en la opinión de muchos profanos, que creen que cuando descubren el truco de un juego (o solo parte de él) prácticamente creen que esto equivale a saber hacer el juego, y se ufanan de ello y desmerecen al mago. Por supuesto que hay otros muchos (los mas inteligentes) que reconocen el gran esfuerzo y el valor artístico que supone un espectáculo mágico.
Los primeros, no pueden estar más equivocados ya que un juego mágico correctamente ejecutado se compone de mucho mas que el simple fundamento mecánico, matemático o lógico (o una combinación de ellos) que lo sustenta. El impacto, el efecto, en definitiva la impresión mágica se obtiene por la conjunción de varios elementos perfectamente imbricados, como todo buen mago sabe, es necesario que cada acción, cada palabra cada gesto sean hechos de la forma adecuada,en el momento justo y a la velocidad apropiada, con absoluta naturalidad, sin titubeos, ya que si realmente fuesen hechos con auténticos poderes mágicos, la naturalidad se daría por supuesta, todo titubeo da a entender que existe una superchería, desconectando la mente del espectador de la línea de percepción emocional que finalmente le producirá el efecto mágico, y llevándole en ese instante a su línea de percepción intelectiva, que intentará descubrir el secreto de lo que va a ocurrir. Es por ello que hemos de tener siempre muy presentes la necesidad de la práctica, repetida incansablemente, para llegar a ser buen mago. Nuestra mente tiende a engañarse con el hecho de que una vez que conocemos la teoría de cualquier disciplina, es como si ya supiéramos aplicarla directamente, nada mas lejos de la realidad ya que el cerebro, en el caso de la teoría ha efectuado un proceso consciente de memorización de la secuencia de hechos necesarios para lograr un fin, en este caso el efecto mágico en el publico. Pero sin embargo la correcta ejecución de las operaciones necesarias -y aquí incluyo todo el conjunto de detalles, palabras, gestos, movimientos de la vida exterior/ interior del juego, y sutilezas que llevan a buen fin el efecto mágico y que conocemos como presentación-conlleva un proceso mental que corresponde al inconsciente (¡Que grande fue mi admirado Freud!), y que consiste en que nuestro cerebro memorice el tacto, por ejemplo de una estimación de numero de cartas, el tacto en un doble lift, el sonido (o la ausencia de sonido) de los elementos que intervienen en el juego que nos aseguran que todo marcha correctamente, la imagen de las expresiones del espectador o espectadores (su lenguaje no verbal), que nos van a servir de realimentación para obrar en consecuencia y conseguir el máximo efecto mágico, todo ello como digo se realiza (se memoriza) a un nivel inconsciente, son conexiones neuronales del cerebro que no dependen de nuestro control consciente, y que cristalizan sobre todo cuando dormimos, por ello debemos confiar en la practica aun cuando a veces nos desanimemos, al comprobar que “no nos sale”, ya que normalmente en el plazo de unos días de paciente practica comprobamos que aquello que nos parecía imposible, de pronto es lo mas fácil del mundo, es entonces cuando el cerebro ha terminado su trabajo completamente, el éxito ha llegado construido trocito a trocito, si a veces nos desanimamos es porque no tenemos en cuenta en toda su amplitud cómo funciona el sistema de memorización de las apreciaciones de los sentidos, es decir de lo que significa de verdad la practica, a veces podemos abandonar cuando nuestra memoria tenia casi todos los trocitos para terminar el puzzle, ¿no es una lastima desperdiciar el trabajo ya realizado por no conocer como funciona el proceso?. Por eso hay que perseverar. 

La mente humana esta programada para sobrevivir y por ello se focaliza completamente en aquello en lo que ponemos nuestro máximo interés, la mayor parte se realiza a nivel subconsciente, solo debemos confiar en los recursos naturales que todos poseemos. Por otro lado no puede ser de otro modo ya que la mayoría de acciones que realizamos en la vida cotidiana han de ser realizadas a una velocidad que no podrían ser conducidas eficazmente a la velocidad de nuestros procesos conscientes, en definitiva de la velocidad de nuestros pensamientos.

Con este modesto artículo he querido infundir el aliento necesario para la práctica, que es fundamental en nuestro arte, no olvidemos que un juego o rutina se compone de una fase de práctica previa a la presentación ante el público, y también de una fase de práctica con público, que terminara de redondear el efecto y darle su razón de ser. Por ello una vez que consideramos que el juego ha superado la primera fase y al presentarlo no vamos a fallar hasta tal punto de desvelar involuntariamente el secreto fundamental, debemos lanzarnos a la segunda fase, la practica con público. Entonces el juego lo tendremos más que aprendido, lo tendremos APREHENDIDO y la naturalidad será nuestra mejor aliada. 

Haremos MAGIA, no acertijos.

La teoría se puede transmitir, la experiencia es, por definición, intransmitible. Si Billy Wilder dijo sus tres reglas de oro para hacer buenas películas, algo que también hemos de aplicar a nuestro arte:

1ª NO ABURRIR
2ª NO ABURRIR
3ª NO ABURRIR

Yo os animo, con estas tres reglas de oro del mago:

1ª PRACTICAR
2ª PRACTICAR
3ª PRACTICAR

Y con esto doy por concluido el artículo. En breve expondré otros artículos derivados de las actividades que realizo en el círculo de Ilusionistas Malagueños.

Espero que os haya gustado.

(texto extraido de la Revista "El Manuscrito" 1edicion)

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